Diana Al Azem – Cuando mis hijos eran pequeños, me enfoqué tanto en hacerlo bien que me olvidé de conocerlos, y lo peor es que nunca llegaba a sentirme satisfecha. Siempre me veía insuficiente. Entonces habría dado cualquier cosa por con un libro como este, que me despertara de ese sueño imposible de ser la mejor madre del mundo a costa de la desconexión conmigo misma.
Lejos de lo que vemos en las redes o en las revistas, la madre perfecta no existe. Por eso estas páginas quieren acompañarte mientras haces malabares entre tus hijos, tus emociones, tu pareja, tu trabajo, tus sueños y…
– Cuando mis hijos eran pequeños, me enfoqué tanto en hacerlo bien que me olvidé de conocerlos, y lo peor es que nunca llegaba a sentirme satisfecha.






