David Fernández – El PP lleva treinta años gobernando la comunidad de Madrid. Su capacidad para influir —o desestabilizar— la política española, su visibilidad mediática y su cercanía a los grandes grupos de comunicación y al poder económico hacen que cada temporada de conspiraciones resulte más apasionante que la anterior.
La última estrella de este ecosistema de pocholos, Dalton, pancetas, rasputines y chiquilicuatres es Isabel Díaz Ayuso. De Esperanza Aguirre aprendió a «ladrar» usando un casticismo deslenguado y de Pablo Casado, el escaso valor de la amistad en política; junto a Cristina Cifuentes supo que no hay peor fuego amigo que un bote…






