Olga Martínez – La vida en la escuela cobra sentido al conjugar dos coordenadas esenciales: espacio y tiempo. Esta obra propone repensar el entorno escolar para que cada aula, pasillo o rincón sea un escenario que invite a la reflexión, al aprendizaje y al bienestar integral de cada estudiante. Al reconocer que los estímulos no son neutros, sino determinantes en la experiencia educativa, se plantea la necesidad de diseñar y adaptar cuidadosamente los espacios y tiempos en función de las características de cada grupo y momento. Al planificar con intención, se aprovechan mejor los recursos y los ritmos de la jornada y se…






